miércoles, 5 de agosto de 2015


 
EL TESORO AL FINAL DEL ARCOIRIS


 

Había una vez, en un pueblo rodeado de montañas azules y desiertos, tres amigas que se querían mucho: se llamaban Rosy, Regina y Sofía ¡ Eran las mejores amigas del Mundo! Por las tardes, al salir de la escuela, se iban caminando juntas a sus casas.Un día, luego de salir de clases, se dieron cuenta que Sofía estaba llorando. De inmediato le preguntaron qué le pasaba.

•  Es que estoy muy triste porque mi papá no podrá venir para mi cumpleaños.-respondió ella.

Hacía tres años que su papá se había tenido que ir a trabajar en la pizca, al otro lado de la frontera. Cada cumpleaños de su hijita, el señor volvía sin falta para festejarla, y era la época más feliz para la niña. Pero una noche antes, había escuchado sin querer una conversación en la cual su mamá le decía a su abuelita que la cosecha de tomate se había arruinado con las nevadas, y por tanto, su papá no tenía dinero para regresar al pueblo. Desafortunadamente, la familia tampoco tenía dinero para mandarle.

•  ¡ Tengo una idea! - exclamó Rosy:- Mi abuelita Cuquita, que está en el cielo, me platicó una vez que al final del arcoiris hay

un tesoro de monedas de oro. Si lo encontramos, ese tesoro será suficiente para traer a tu papá de vuelta. Iremos juntas a buscarlo.

Los días pasaron, sin rastro del arcoiris. Una tarde al finalizar las clases, luego de la lluvia cantarina, el sol asomó su carita entre las nubes, y un arcoiris precioso apareció .Las niñas estaban emocionadas. ¡ Ahora, tenían que emprender el camino para hallar el tesoro!

Por primera vez en su vida, en lugar marcharse hacia sus hogares, se dirigieron hacia el Cerro de las Noas, detrás del cual estaba la Gran Ciudad. Ahí parecía estar el final del arcoiris. Las niñas iban admirando las florecillas que la lluvia había adornado con gotitas de diamantes.Caminaron por mucho tiempo, y Regina preguntó:

•  ¿Cuánto falta para llegar? Me duelen los pies, y ya me está dando hambre.

•  Hay que preguntarle a la señora ardilla.- sugirió Rosy, divisando a uno de estos animalitos, que observaba curioso al trío de chiquitas :- Hola,

•  señora ardilla...¿Falta mucho para llegar al final del arcoiris?

La ardilla sacudió la cabeza como diciendo " NO".

•  Ya ven - dijo Rosy :- Al ratito llegamos

Siguieron, ahora de subida, llenas de esperanza. Avanzaron entre los cactus y los conejitos que se asomaban a verlas, y ayudándose las unas a las otras cuando era necesario. De repente, el sol y el arcoiris se esfumaron, y se hizo de noche.

- ¡ Ya se fue el arcoiris! - dijo muy decepcionada Sofía. Fue cuando se dieron cuenta que no podrían regresar a casa, ya que la oscuridad se los impedía, y Rosy, que era la más decidida, determinó:

•  Ya casi llegamos a la cima. Pasaremos ahí la noche, y mañana, encontraremos el tesoro. No te apures, Sofía

•  Sí - afirmó Regina:- No te apures, Sofis, que vamos a encontrar ese tesoro para tu papá.

A pesar de los ruidos del viento y los aullidos de los coyotes, las niñas trataron de ser valientes, y tomándose de la mano, llegaron a lo más alto del Cerro. Ahí, la imagen enorme y silenciosa de un Cristo con los brazos abiertos las esperaba.

•  Él nos cuidará. ¡ Qué altote está! - dijo Sofía, muy animada. Bajo sus pies, la Gran Ciudad se desplegaba llena de luces de colores. Las niñas se sentaron al pie de la imagen, y abrazándose trataron de darse calor. De pronto, unos gritos las asustaron. ¿Quién sería, en medio de la noche? Unos hombres se acercaron a las pequeñas, con linternas en la mano.

•  ¡ Niñas! - les dijo uno de ellos, bigotón y de cara bondadosa:- ¡ Mucha gente las ha estado buscando, gracias a Dios que las encontramos!

Las llevaron en un automóvil a la Gran Ciudad, para que pasaran la noche bajo techo. Mientras les daban de cenar, las niñas explicaron a sus salvadores su odisea, y el motivo que las había llevado a emprender la excursión tan lejos de casa. La noticia del salvamento de las pequeñas y su historia se regó hasta en los programas de radio y televisión de la localidad. Al día siguiente, cuando las llevaron de vuelta a casa, las niñas pidieron perdón a sus familias por haberse ido sin permiso, y el señor bigotón las había encontrado expresó:

•  Ahora que están todos reunidos, y que ya pidieron perdón a sus papás, ¡les tenemos una sorpresa!

La historia de amistad de las pequeñas habían conmovido tanto a los habitantes de la ciudad, que habían organizado una colecta para traer de vuelta al papá de Sofía. ¡ Qué alegría! Había dinero más que suficiente para ello, y las niñas brincaban de contento.

Después de todo, la abuelita Cuquita había tenido razón. Al final del arcoiris, estaba el tesoro más maravilloso que cualquier ser humano pudiera desear: ¡ El tesoro de la verdadera AMISTAD!



Y colorín colorado, este cuento, se ha acabado.
  
 
 
 
 
 
COSQUILLAS
 

SENSIBILIDAD
Soy el rey de las cosquillas, me gustan muchísimo. Me gustan por la mañana al levantarme y después de desayunar, cuando salgo de la escuela y antes de cenar.
Mamá dice que soy Pablo, el Rey de las cosquillas.
Son divertidas y mágicas. Cuando algo no me gusta, parece mejor con cosquillas. Si me enfado las cosquillas me dan risa y cuando estoy con mis amigos también les regalo cosquillas.
Sara es mi mejor amiga y se cayó del tobogán. ¡No podía parar de llorar!.
Le dí un beso, me miró y lloró aún más.
Me daba mucha pena verla así y le dije :"Hola soy el rey de las cosquillas". Y su cara empezó a cambiar. Cuando empezé a hacerle cosquillas ya no sabía si reír o llorar. La rodilla le dolía igual pero no hay nada que no se pueda curar. Ahora va un poco cojita, pero nos miramos y reímos.
No me gusta ver a nadie llorar, o pelearse, o decir cosas que suenan bastante mal. Cuando alguien está triste yo también lo suelo estar, pero si sonríe eso ya me gusta más.
Cansados, tristes, enfadados, peleados...no hay nada que una buena sesión de cosquillas no pueda arreglar.
¿Y a tí? ¿Te gustan las cosquillas?.
 
 
 


   OSCAR EMILIO Y LAS PALABRAS MÁGICAS


 



AMABILIDAD

Te presento a Oscar Emilio, el gran mago de las palabras.

El abuelo de Oscar Emilio es muy aventurero y este año por su cumpleaños le ha enviado desde un país sin nombre, un regalo muy extraño: una caja llena de letras brillantes.

En una carta, su abuelo le dice que esas letras forman palabras amables que si las regalas a los demás, pueden conseguir que las personas hagan muchas cosas: hacer reír al que está triste, llorar de alegría, entender cuando no entendemos, abrir el corazón a los demás, enseñarnos a escuchar sin hablar...

Oscar Emilio muy contento juega en su habitación, monta y desmonta palabras sin cesar.
 
Hay veces que las letras se unen solas para formar palabras fantásticas, imaginarias, que no existen y es que Daniel es mágico, es un mago de las palabras.
Lleva unos días preparando un regalo muy especial para aquellos que más quiere. Es muy divertido ver la cara de mamá cuando descubre por la mañana un: buenos días preciosa debajo de la almohada o cuando papá encuentra en su coche un te quiero de color azul.
Sus palabras son palabras amables y bonitas, cortas, largas, que suenan bien y hacen sentir bien: gracias, te quiero, buenos días, por favor, lo siento, me gustas.
Oscar Emilio sabe que las palabras son poderosas y a él le gusta jugar con ellas y ver la cara de felicidad de la gente cuando las oye. Sabe bien que las palabras amables son mágicas, son como llaves que te abren la puerta de los demás. Porque si tu eres amable, todo es amable contigo.
Y Oscar Emilio te pregunta: ¿quieres intentarlo tú y ser un mago de las palabras amables?.




LA RANITA FLOP





FLEXIBILIDAD

En un campo verde había una laguna muy azul. En la laguna azul flotaban redondos camalotes. En el camalote más lindo vivía la ranita Flop.

Ese día la ranita Flop estaba muy contenta. Era su cumpleaños y su madrina le había prometido un regalo muy especial.

De pronto se oyó un fuerte: -¡Plash!- y la laguna comenzó a balancearse para un lado y para el otro.

-¡Ay!- dijo Flop -¡casi me caigo de mi camalote!
1.   La madrina había saltado con un paquete largo, larguísimo, que sostenía con las dos manos haciendo equilibrio para no caer
se.
-¿Qué es? ¿Qué es?- dijo Flop emocionada. Y lo comenzó a abrir.
-¡Fantástico!- dijo Flop, siempre quise tener un paraguas rojo.- ¿Lo puedo probar?
-Por supuesto- dijo la madrina. Y Flop se fue de paseo con su paraguas nuevo. Saltó de camalote en camalote y llegó a la orilla. Empezó a caminar y como el sol estaba muy fuerte descubrió que el paraguas tenía una hermosa sombra.
A la ranita Flop, le pareció fantástico.
Después el cielo se llenó de nubes negras y comenzó a soplar un fuerte viento. A la ranita Flop le costó mucho trabajo sostener su paraguas. Parecía que el viento se lo quería arrancar de las manos. Pero. de pronto sopló con más fuerza y ¡ooooooh sorpresa!... la ranita Flop comenzó a volar.
A la ranita Flop, le pareció fantástico.
Plic, plic, plic. Empezó a caer una gota, otra y otra. Y se largó a llover muy fuerte.
-¡Qué tormenta!- dijo Flop y descubrió que sentadita debajo del paraguas se sentía protegida y seca.
Y a la ranita Flop, le pareció fantástico.
Cuando terminó la tormenta, Flop regresó a la orilla de la laguna azul. Pero. ¿Qué había pasado?... El viento había alejado mucho a los camalotes. Ahora ¿cómo los alcanzaría?
Entonces Flop apoyó el paraguas en el agua y comprobó que flotaba. Se subió en él y descubrió que su paraguas rojo podía ser un buen barco.
A la ranita Flop, le pareció fantástico.
Cuando llegó a su camalote, todas las ranitas la esperaban con una torta con dos velas rosas y un chocolate caliente para compartir. Y a la ranita Flop... esto, ¡también le pareció fantástico!
 
 
 

MARIPOSITA VA A LA ESCUELA





CONFIANZA EN UNO MISMO

Había una vez una mariposita que vivía con su mamá y su papá en una casa bonita.

Un día, la mamá la peinó con hebillas de colores, le puso perfume y le dijo que sería su primer día de clases.

Mariposita se puso contenta y revoloteaba algo nerviosa de un lado a otro. Ella todavía no había ido nunca a la escuela, porque aún era chiquita. Así que se fue esa tarde llena de ilusiones.

Al principio estaba toda entusiasmada. Le gustaron los lunares de la señorita Vaquita de San Antonio, las clases de música del profesor Grillo y dar vueltas carnero con el profesor Saltamontes. En el arenero se encontró con su amigo Bichito de luz y con todos sus hermanitos.
Todo estuvo muy bien hasta que un día, la mariposita se despertó más remolona que de costumbre y le dijo a su mamá: - Me parece que no voy a ir más a la escuela. Mejor me quedo en casa jugando con las muñecas.
La mamá no lo podía creer: - Pero si hasta ayer te encantaba... ¿Cómo puede ser qué hoy no quieras ir?
-Bueno, la escuela es linda pero me cansé -dijo la mariposita empezando a hacer pucherito mientras que con un palito dibujaba en la tierra.
En eso llegó papá, se sentó a su lado y le preguntó: -Dime guapa, ¿Qué te gustaría hacer cuando seas grande?
Entonces, mariposita se olvidó del pucherito y toda entusiasmada le empezó a contar: -Me gustaría pintar cuadros como la madrina de bichito, cocinar medialunas como mamá y tener un tutú rosa lleno de lentejuelas fucsias y un bonete con tul, para poder bailar "la danza del hada Confite".
-Y todas esas cosas tan interesantes, ¿Dónde las vas a aprender?- preguntó el papá.
La mariposita le brillaron los ojitos y dijo sonriendo: -¡Ah!... Ya entendí. Me parece... que voy a ir a la escuela, todos los días.- Y se preparó para salir.
Entonces la mamá le puso en la bolsita unas galletitas bañadas en chocolate y un vasito de agua con tapa.
A la semana siguiente, fue su cumpleaños. En la escuela, la sorprendieron con una gran fiesta con globos y guirnaldas. La mamá le preparó la torta y la vistió con el tutú y el bonete que ella soñaba. El profesor Grillo le tocó en su violín la música de Tschaikowsky y Mariposita pudo bailar "la danza del hada Confite".
Cuando terminó, todos aplaudieron, la abrazaron y le dieron un montón de besos. Y fue que desde ese día Mariposita no quiso faltar ni un solo día a la escuela.
 
 
 



EL MURO



COOPERACION Y AYUDA MUTUA

Érase una vez un niñito azul que quería una manzana para regalársela a su mamá, pero las manzanas estaban en el huerto de la gente verde, gente que los azules decían que era mala, y que habían puesto un gran muro que impedía llegar a su huerto. Pero el niñito azul quería una manzana y escaló el muro, y una vez arriba vio que la gente verde no era mala como decían, estaban bailando y cantando. Entonces un niñito verde se acercó a la barda y le dijo:

- Por favor no nos hagas daño, yo sé que la gente azul es mala, pero nosotros no te hemos hecho nada, por favor déjanos.

Y el niñito azul contestó:

-La gente azul no es mala, sino la verde, han puesto éste muro para que no tengamos manzanas.
El niño verde respondió:
-Eso no es cierto, el muro lo pusieron ustedes los azules para no dejarnos tomar mangos, lo sé porque yo quisiera darle a mi mamá un mango pero ustedes no nos dejan tomarlos.
El niño azul comprendió el malentendido y le dijo:
-Para que veas que no es así, toma éste mango
-Y tu también toma ésta manzana.- Contestó el niño verde.
Y fueron a dárselas a sus mamás que las disfrutaron mucho.
Así se hicieron grandes amigos, y tiempo después con las piedras del muro construyeron una gran pista de baile para gente azul y verde, y cualquiera podía tener manzanas y mangos, y todos fueron felices para siempre.
Y colorín colorete, este cuento.¡si se puede!.
 
 
 
 
 
 
 



EL SUAVE PINO Y EL DURO ROBLE



AMISTAD Y TOLERANCIA


Erase una montaña muy alta, en ella vivían dos árboles; un roble duro y serio y, un pino blando y tierno. Un día soplo un viento muy fuerte. El roble dijo: yo soy muy fuerte y no me asusta. El pino más sencillo dijo: ese viento es peligroso. Pero el roble comenzó a doblarse y el pino le dijo, sino te doblas te partirás. Pero el orgulloso roble le contesto: soy muy fuerte y aguantare.

El pino no se partió ni una sola rama, pero el viento soplo más fuerte y el roble empezó a partirse por la mitad. El pino viendo que el roble se doblaba decidió ayudar al roble, soportando el peso de su amigo y así no se partiría. El pino sentía un gran cansancio.

Paro el viento y entonces dijo el roble: amigo pino, ¡qué gran amigo eres tu! Te has sacrificado por mi, incluso te despreciaba por tu debilidad. Me has demostrado que la debilidad en algunos momentos de la vida, es lo que mas fuerza nos da. Hay que ser flexible y eso te permite tolerar los vientos más fuertes. Me has enseñado que la fuerza esta en la amistad y en la tolerancia. Gracias querido amigo.
 
 
 
 



MAIA, LA ABEJITA ZUMBADORA

ORDEN Y LABORIOSIDAD

-Bzz, Bzz - se escuchaba en el prado.

-Bzz, Bzz - se oía junto a las flores amarillas.

-Bzz, Bzz - era el susurro que se percibía sobre las flores anaranjadas.

El sol brillaba en el cielo y las abejas estaban muy felices, pues esa mañana podrían llenar de néctar su colmena.

Maia, la abejita zumbadora, iba y venía velozmente, del prado a la colmena, de la colmena al prado.

Todas las abejas, antes de salir de la colmena, sacudían sus alas para quitar las motitas de polen que quedaban pegadas.
-Rrrr, Rrrr, Rrrr, Rrrr -era el ruido que hacían las alas al ser sacudidas.
Maia no limpiaba sus alas, salía y entraba descuidadamente.
La mamá de Maia era Vilma, la Abeja Reina, quien cuidaba de que todo en la colmena funcionara bien. También cuidaba de todas sus muchas hijas, las abejas zumbadoras.
La Abeja Reina solía decirle a Maia:- Debes sacudir tus alas, porque el polen que queda adherido en ellas puede llegar a impedir que éstas se muevan -.
-¡Qué importa! - respondía Maia - así voy más rápido y soy la abeja que mejor trabaja.
Efectivamente, Maia era la obrera que más viajes había hecho esa mañana. Cuando estaba terminando el último...escuchó un extraño ruido: Brrrz, Brrrz, Brrrz.
Maia se ocultó entre unas flores rosadas que crecían formando compactos racimos. Cuando pudo ver quién producía ese ruido...¡empezó a temblar de miedo!. ¡Era una avispa de aguijón rojo!. Sabía que, si lograba clavarle el aguijón, le inyectaría un horrible veneno. La única solución posible era huir mientras la avispa estaba entretenida con unas flores.
1.   Pero...cuando Maia quiso mover sus alas se dio cuenta de que estaban pegadas entre sí por las partículas de polen que entre ellas habían quedado. (Estaban pegajosas como las manos de los niños cuando han comido dulces).
La pobre abeja tenía miedo, no podía moverse. Despacio, intentó utilizar sus patas para despegar el polen, pero esto fue inútil, sólo se limpiaría con una buena sacudida, pero no podía hacer eso porque la avispa la descubriría. Para colmo, cada vez se sentía más cercano el zumbido de su enemiga: - Brrrz, Brrrz, Brrrz.
De pronto, alertadas por la ausencia de Maia, aparecieron diez abejas zumbadoras de la colmena, las cuales rodearon a la avispa.
-BZZ, BZZ, BZZ, ZZZ - se escuchó, lo que en el lenguaje de las abejas significa: -"¡Aléjate de aquí, éste es nuestro territorio!"-.
-Brrrz, Brrrz, Brrrz - respondió, enojada, la avispa (en su lenguaje quería decir:- "Solo estoy de paso por aquí"-).
-BZZ, RRR, BZZ, RRR, BZZ- contestaron con firmeza las abejas, cerrando aún más el círculo en torno de la avispa.
V iendo que le ganaban en número, la avispa decidió retirarse sin volver a discutir.
Maia, feliz, sacudió enérgicamente sus alas y regresó a la colmena con sus hermanas. La Abeja Reina la abrazó y secó sus lágrimas. Maia, la abejita zumbadora, pensaba que sería castigada.
Por el contrario, la Abeja Reina le dio una nueva e importante misión: enseñar a las abejas que iban creciendo a limpiar sus alas con prolijidad y a realizar con orden y cuidado todas sus tareas.
Así, Maia entendió que ser muy laboriosa es importante, pero lo es más aún el trabajar con orden y limpieza. De esta manera, toda la comunidad de abejas zumbadoras se vio beneficiada.
Vilma, la Abeja Reina, se sintió satisfecha de haber confiado en Maia, su mejor abeja- obrera.
 
 
 
 
 
 
 



MAMA LUNA

1.  

AMOR A LA NATURALEZA Y AMOR FILIAL


Lobito hacia tiempo que vivía sin mamá y papá por ello Luna y Sol habían decidido cuidarlo. En las mañanas lobito quedaba con papá Sol y en las tardes y noches con mamá Luna.

Durante las mañanas papá Sol, lo despertaba con sus pequeños rayos solares mientras que en la noche mamá Luna ya subía el nivel de agua del lago para que se refresque con su desayuno en la mañana.

Para el medio día papá Sol le indicaba los lugares donde lobito podía comer y cuando estaba a punto de peligrar de rato en rato tenia que quemarlo un poco para evitar que haga travesuras.

Cuando llegaba la tarde Sol y Luna se encontraban y arrullaban la siesta de lobito.
 



En la noche Luna le enseñaba a cantar y a llamarla para cuando la necesite. Por ello lobito aprendió a subir a una colina y a llamar a mamá Luna.

Lobito también había aprendido que cuando mamá estaba creciente, significaba que estaba contenta ya que era la sonrisa que solo mamá Luna podía ofrecer.

Cuando se portaba mal como toda mamá se enfadaba se ponía menguante hasta que Lobito aprendía la lección y nuevamente se ponía creciente para felicidad de los dos.

Cuando el sueño embargaba a Lobito mamá Luna arrullaba su sueño con su forma gibosa que se mecía de un lado para el otro.

Cuando lobito enfermaba Luna se ponía nueva para esperar el mal se vaya y el bebé mejore.

Cuando todo era dicha, era muy notorio ver a Luna feliz con su cachorro creciendo porque estaba llena de felicidad.

Cierta ocasión Sol hablo con Luna y le dijo que al norte él había encontrado a la familia de lobito. La noticia los puso triste porque era la primera vez que Sol y Luna habían tenido un hijo y les daba pena tener que separarse de él.

Pero el amor de ambos era tan grande que sabían que la felicidad de su lobito estaba al lado de sus verdaderos papás, por ello una noche lo guiaron hasta su familia.

Lobito llegó con su familia, pero hay algo que nunca olvido, pues cada noche subía a la colina y aullaba para llamar a mamá Luna. Poco después enseño a sus hermanitos a llamarla.

Sol y luna quedaron sorprendidos porque en vez de haber perdido un hijo como pensaron a un principio ganaron cientos, porque los animalitos hasta ahora cuando son pequeños se enseñan aquello que lobito aprendió hace mucho tiempo. "Llamar de un aullido a mamá Luna."
 
 
 
 



LA GALLINA COCOROCA



AMOR AL ESFUERZO Y AL TRABAJO CONJUNTO

Había una vez una gallina llamada Cocoroca, era muy linda con un plumaje de todos los colores y ojos con una gran alegría.

Le encantaba cocoroquear, cada vez que salía el sol gritaba con mucha felicidad ¡COCOROCOOOOOOOOOOO!

En el gallinero existía un gallo llamado Pepe, lo que más le gustaba era mirar las estrellas y sentir la brisa de la noche . Siempre se quedaba hasta muy tarde disfrutándola .

Como al otro día el gallo Pepe no podía despertarse para anunciar el amanecer lo hacía la gallina Cocoroca.
Ella todos los día a las seis de la mañana gritaba ¡COCOROCOOOOOOOO! y despertaba a todos por muchos metros a la redonda.
EL gallo Pepe estaba muy enojado con la gallina Cocoroca porque pensaba:
- El anunciar el amanecer es obligación de una gallo y no de una gallina.
Así se le ocurrió una idea para que la gallina no cantara. Fue al gallinero a buscar a la gallina Cocoroca y le dijo:
-  ¡Gallina Cocoroca como tú eres la que anuncia el amanecer te quiero invitar a ver las estrellas!
Al anochecer se encontraron en el techo del gallinero. El gallo Pepe le mostró cada estrella que pasaba y le contaba una historia sobre cada una.
La gallina Cocoroca estaba contenta porque le encantaban las estrellas y el gallo Pepe muy feliz porque tuvo con quien compartir lo que sabía de las estrellas.
Al otro día la gallina Cocoroca y el gallo Pepe no cantaron, esa mañana no se oyó ningún ruido todo estaba en silencio.
Cuando el gallo Pepe se despertó, se dio cuenta que no había cantado y se puso muy triste porque entendió que él no cantaba porque no se despertaba y no por culpa de la gallina Cocoroca.
El gallo Pepe le pidió perdón a la gallina y le agradeció por anunciar el amanecer.
Después de ese día la gallina Cocoroca despertaba al gallo Pepe para anunciar juntos el amanecer.
 
 
 



LA INVASIÓN DE LAS COMPUS

AMOR A LO NUESTRO



Hace no mucho tiempo, existìa un pueblo donde todos eran felices. Un dìa, un viajero venido de la capital, llegò con un montòn de cajas, anunciando que traìa una gran ganga para los moradores del poblado.

"Computadoras nuevas" dijo el hombre, " Si no tienen computadoras, entonces estàn en la edad de piedra."

Pronto, las abuelitas, niños, adultos, y jòvenes, estaban conectados a la red las 24 horas del dìa, los 365 dìas del año.

Hasta ahì todo estaba bien. Pero, como suele pasar cuando algo se vuelve una obsesiòn, pronto la vida pacìfica y risueña de los pobladores se transformò radicalmente.

La gente ya no le importaba salir de la casa, platicar con los vecinos, o pasear al chucho, porque lo ùnico que querìan era estar frente a la compu todo el tiempo posible. Ahì podìan ver sus programas favoritos, bajar canciones y archivos, platicar con el novio, o pagar las cuentas y consultar el pronòstico del clima.
Pronto, el pueblo pareciò volverse fantasma. Sus calles estaban vacìas la mayor parte del tiempo, y los màs afectados fueron los niños. De pronto, de tanto tiempo de estar encerrados, y sentados sin parpadear, sus ojos se volvieron opacos y rojos, sus cuerpos fofos, como gelatina, y sus caras pàlidas por falta de la luz del sol.
Los doctores, alarmados, pensaron en una epidemia, y recetaron vitaminas, jarabes y comidas especiales para los niños del pueblo. Luego se culpò a la contaminaciòn ambiental, y, como suele pasar, al gobierno. Pero los niños no mejoraban.
Un mañana de primavera, llegò al lugar una familia que venìa del campo, con su hijo Esteban. Era un niño muy diferente a ellos, con la piel bronceada, los ojos brillantes, y la sonrisa en el rostro. Los niños de la escuela lo rodearon, preguntàndole:
- ¿ Tienes tu compu portàtil, o en casa?
- No sè de què me hablan- dijo el niño- De donde vengo, no tenìamos eso.
" Què raro es" pensaron todos, vièndolo como si fuera un extraterrestre con siete patas y cinco ojos morados. Lo dejaron solo, mientras se iban a sus casas a seguir conectados a sus màquinas. Uno de ellos, Andrès, se sintiò curioso por ver lo que hacìa el nuevo para divertirse, y lo siguiò a escondidas.
Esteban caminò hacia el jardìn, y adentràndose entre los arbustos, se puso a platicar con alguien. Cuando Andrès intentò mirar, Esteban lo cachò, y le dijo,
amablemente:
- Estoy platicando con los grillos. Dicen que han tenido una noche magnìfica, de concierto. ¿Quieres venir a echarte el chal con ellos?
- Pero yo no sè còmo hablar su lenguaje- dijo Andrès.
- ! Todos sabemos còmo hablar con los animales, nada màs que se nos olvida! - le dijo Esteban.
Pasaron una tarde deliciosa, brincando charcos, platicando con las ranas y animales de los alrededores, y trepando a los àrboles. Cuando llegò la hora de la cena, y Andrès entrò corriendo a su casa, su mamà pegò un grito:
" !! Dios Santo, este niño està enfermo!!"
Sus cachetes estaban colorados, sus ojos ya no estaban hundidos y su piel habìa dejado de ser pàlida. Cuando el doctor lo vio, dijo, muy asombrado:
- Este niño està completamente sano, y muy recuperado.
Andrès les confesò su pequeña aventura de la tarde, y pronto la voz se corriò de lo que habìa sanado a este pequeño. Esteban y su familia fueron abordados por cientos de papàs y sus hijos, y el papà de Esteban sòlo atinò a decirles:
- Yo creo que si los niños de este pueblo vuelven a ser niños, a brincar, a jugar, y a volar cometas por los parques, ahì està la soluciòn.
Desde entonces, las compus dejaron de ser las reinas del poblado, y se volvieron lo que estaban destinadas a ser de entrada, una herramienta para la vida, pero no màs importante que los mismos seres humanos. Y los bosques, y los parques, y las calles del pueblo, volvieron a llenarse de vida, de risas y de gente, como antes de la invasiòn de las compus...
Y COLORÌN, COLORADO, ESTE CUENTO SE HA ACABADO...
 
 
 
POMPAS DE JABÓN

AMOR A LA NATURALEZA
Esta es la corta historia de unas pompas de jabón que decidieron viajar hasta donde el viento las llevara: querían conocer el paisaje que las rodeaba.
Con la primera ráfaga de viento levantaron el vuelo y descubrieron millones de colores que se mezclaban: verdes, azules, naranjas, amarillos, dorados, marrones,...Colores nuevos, colores diferentes, colores inventados, colores que olían bien.
Todo era maravilloso. La luz del sol las acariciaba y las hacía cambiar de color.
Ellas podían distinguir los grandes árboles, la hierba fresca, los pájaros danzando en el aire y el agua susurrante de un riachuelo.
Con la segunda ráfaga de viento volaron aún con más fuerza y algunas ¡plaf!, se mezclaron con el cielo.
En su paseo decubrieron al pastor con sus ovejas que las miraban con curiosidad, a la ardilla y al mapache, y también a las hormigas obreras.
Reían nerviosas, llenas de curiosidad y en su vuelo pudieron ver cientos de mariposas que como ellas se dejaban llevar. No había ninguna mariposa igual.
¡Qué tesoro y qué sorpresa descubrir tanta belleza!.
También ellas son muy bellas, les susurra el viento, aunque duren tan poquito tiempo.
Y es que durante el paseo han ido desapareciendo, se han llevado con ellas sensaciones y recuerdos: de montañas gigantescas¸de valles soleados, de hojas secas y olor a naturaleza.
 
 
 
CARRERA DE ZAPATILLAS



AMISTAD
Había llegado por fin el gran día... Todos los animales del bosque se levantaron temprano.
1.   Era el día de la gran carrera de zapatillas!! A las 9 ya estaban todo
s reunidos junto al lago.
Y también estaba la jirafa, la más alta y hermosa del bosque. Pero tan presumida que no quería ser amiga de los demás animales.
Ja, ja, ja, ja, se reía de la tortuga que era tan bajita y tan lenta.
Jo, jo, jo, jo, se reía del rinoceronte que era tan gordo.
Je, je, je, je se reía del elefante por su trompa tan larga.
Y entonces, llegó la hora de la largada.
El zorro llevaba unas zapatillas a rayas amarillas y rojas.
La cebra unas rosadas con moños muy grandes.
El mono, llevaba unas zapatillas verdes con lunares anaranjados.
La tortuga se puso unas zapatillas blancas como las nubes.
Y cuando estaban a punto de comenzar la carrera... La jirafa se puso a llorar desesperada. Es que era tan alta... Que no podía atarse los cordones de sus zapatillas!
Ahhh, ahhhh, que alguien me ayude!! Gritó la jirafa. Y todos los animales se quedaron mirándola. Pero el zorro fue a hablar con ella y le dijo:
Tu te reías de los demás animales porque eran diferentes. Es cierto, todos somos diferentes, pero todos tenemos algo bueno, Y todos podemos ser amigos y ayudarnos cuando lo necesitamos.
Entonces la jirafa pidió perdón a todos por haberse reído de ellos. Y vinieron las hormigas, que rápidamente se treparon por sus zapatillas para atarle los cordones.
1.   Y por fin se pusieron todos los animales en la línea
de partida. En sus marcas, preparados, listos, YA!!
Cuando terminó la carrera, todos festejaron, porque habían ganado una nueva amiga.
Fin: Y colorín, colorón Si quieres muchos amigos Aceptalos como son.
 
 
 

UNA FAMILIA GRANDE PARA UN NIDO PEQUEÑO

AMOR FILIAL
Una preciosa y fría tarde de otoño, una mamá pajarita y un papá pajarito se disponían a dormir a sus dos pichones bajo sus plumas calenticas, cuando todos escucharon a otro pajarito pequeño piando desesperadamente, de hambre y de frío.
El más listo de los pichoncitos se acurrucó con su mamá mientras le decía:
_ ¿Quién es ese que chilla tanto, mamá? Parece que no tiene nido como nosotros - preguntó el mayor y más fuerte de los hijitos.
_ Sí, - dijo el papá - se trata de un pajarito que se cayó del nido y está muy debilito y frío. Yo lo vi esta tarde cuando les traía comida a ustedes.
_ ¿Qué podemos hacer por él? - preguntó la mamá a su familia, y agregó: - Le podríamos dar albergue y comida, si pudiéramos subirlo hasta acá.
- No, mamá. ¡Déjalo ahí donde está! - dijo el pajarito más listo y fuerte - que si le das comida va a querer comérsela toda, y lo traes para acá arriba, él va a querer arrimarse a ti para estar más calentico. Entonces, ¿dónde podré ponerme yo? ¿Eh?.
- Sí, mamá; yo quiero que se calle, así es que baja tú y dale algo de comer, pero no lo traigas para acá, que este nido es muy pequeño y no cabe nadie más.
El papá pajarito, que escuchaba estas dos opiniones, de modo muy dulce se dirigió a sus dos hijos y les habló así, de esta forma que voy a contarles:
- Hijitos queridos: ese pajarito perdió a sus padres y tiene hambre. Su nido fue destruido por un señor muy malo que no se dio cuenta que él había quedado vivo. Aquí vosotros estáis bien alimentados y calenticos. Yo puedo ir a buscar al niño bueno que es mi amigo y que vive en aquella casa y puedo también hacerle comprender que tome al pajarito suavemente y lo suba hasta nuestro nido. Así lo podremos alimentar y darle calor.
- Eso mismo pienso yo- dijo la mamá.   
- Entonces, si están de acuerdo ustedes dos, que son los que mandan, por ser la mamá y el papá, ¿por qué no lo han traído ya? - dijo el pajarito más listo.
- Porque yo quería que todos estuviéramos convencidos de la decisión que podríamos tomar. Debemos proteger a esa criatura que tiene frío y si viene para acá con nosotros, ¿no se dan cuenta que vamos a estar más apretaditos, y por tanto, tendremos mayor calor?
- ¿Y habrá comida para los tres? ¿para mi hermano, para el otro pajarito y para mí? - preguntó el más pequeño de los hijitos.
- ¡Claro que sí, mis tesoros! Habrá comida y calor para todos y seremos más felices por haber aliviado a una criatura que no tiene a nadie en este mundo.
Y, diciendo esto, la mamá pajarita, llena de ternura, dio sendos besos a sus hijos y otro a su esposo, quien, inmediatamente voló hacia la casa de su niño amigo, dando por hecho que sus hijos estaban convencidos del bien que harían, mientras seguían escuchando los gritos de su futuro huésped, cada vez más débiles.
Y cuentan que al día siguiente amanecieron todos, los tres pequeños pajaritos y sus padres, muy acurrucados en el centro del nido, llenos aún de la cena de la noche anterior y con caras de felicidad. Todavía quedaba espacio en el nido.
 
 
 
 
 
LA MARIPOSA AMOROSA , EL GATO SONRISA Y EL LORO GARABATOS

AMISTAD
Érase una vez un bosque encantado donde vivían muchos animalitos...¡uy!...¿pero que veo?...ah...son tres buenos amiguitos que siempre jugaban juntos desde muy pequeñitos.
Un buen día el Gato Sonrisa se encontró el mapa de un tesoro que se encondía en la montaña más alta del bosque...como pensaba que no era valiente, decidió pedir ayuda a sus buenos amigos la Mariposa Amorosa y el Loro Garabatos.
Sus amigos le agradecieron que compartiera el mapa con ellos, pero sabían que de la mejor forma que podían ayudarle, era animándolo mucho para que sintiera que es un gato valiente y que podía subir esa montaña por él mismo...
El Gato Sonrisa logró subir la gran montaña y encontrar el tesoro, pero el mejor regalo fue descubrir su valentía y sobre todo, que por él mismo podría conseguir todo lo que se propusiera hacer...
¡¡Mariposa Amorosa, Loro Garabatos!!... estoy super feliz, soy un gato muy valiente y tengo unos amigos a los que quiero mucho porque sin vuestros consejos y ánimos no me hubiera atrevido a buscar el tesoro...
...como agradecimiento, este tesoro quiero compartirlo con vosotros y lo emplearemos en hacer una casita para vivir los tres y así podremos jugar siempre juntos...
¡¡Venga hagamos una gran fiesta para celebrarla!!...
 
 

LA FIESTA DE LAS INTELIGENCIAS

AUTOESTIMA
Esa mañana Lucero no quería despertarse , no tenia ganas de ir al colegio, escucho el canto de los pajarillos que vivían en su jardín , siguió con los ojos cerrados, quería seguir en la cama y que no dejen de cantar
Un pajarito se paró en su ventana y le dijo :
¿Por que lloras amiguita ?
Por que en mis amiguitos se burlan de mi me dicen que soy lenta que no aprendo rápido. Y mis papis me castigan por que no saco buenas notas en matemáticas y lenguaje El pajarito abrazándola le dijo :
Yo te ayudaré
La llevo volando al paraíso, donde hay una fiesta de las inteligencias, donde todos son inteligentes
La agarro de la mano y volaron , volaron, por ciudades pasaron campos, flores, ríos, cantando los dos, las mas bellas canciones.
Una niña de trenzas largas de gorro y falta de colores sonriendo . Y le pregunto :
-¿Te gusta cantar ?          -Ah entonces eres una niña con inteligencia musical
-¿Que mas te gusta hacer ?         -Bailar, bailar le respondió entusiasmada lucero
-Entonces eres inteligente con tu cuerpo.  -Y también pintar agrego mas alegre todavía lucero
-Ah también eres inteligente con los dibujos
-Y cuando estoy con cólera, respiro y respiro y pido disculpas a mis amiguitos, me gusta llevarme bien con ellos.
-Ah esa es otra inteligencia que tienes. Eres también inteligente emocional
Y al igual que tus amiguitos cada uno tiene una inteligencia más desarrollada, pueden aprender y hacer sus tareas de todos los temas a través de ellas.
-Te felicito ya ves, hemos descubierto que tienes muchas inteligencias.
Ah que feliz estoy, dijo Lucero, y comenzó a cantar y bailar junto a su pajarito
¿Y eso que me dices le puedes decir a mis amiguitos, mis papas y profesoras?
-Claro que lo haré.
El pajarito en la noche llego a la casa de cada uno y les dijo lo muy inteligente que era lucero y cada uno de ellos.
Hicieron una gran fiesta, con globos, dulces ,cada uno no se cansaba de demostrar todas las inteligencias que tenían .
A partir de ese día todos , ESTUDIARON  Y APRENIDIERON  EN FORMA PLACENTERA UTILIZANDO SUS INTELIGENCIAS. mejoraron sus estudios y fueron  EXHITOSOS   MOSTRANDO SUS TALENTOS A NIVEL MUNDIAL
 
 

UN NUEVO AMIGO

AMISTAD (DUELO), SENSIBILIDAD Y VALENTÍA
Pedro se levantó y, como cada mañana, se vistió y desayunó, medio dormido, con la ayuda de su mamá. Cuando ya se iba al cole se acordó de Lanas , su perro, que hoy no había ido a   saludarle.           
-Mamá, ¿dónde está Lanas ? -preguntó Pedro.
-Papá se lo ha llevado a la granja.
-¿Papá va a curar a Lanas y lo traerá luego?
-No, Pedro. Papá no puede curarlo porque Lanas ya tiene muchos años. Estará mejor en el campo -explicó la mamá de Pedro.
-¡Pero si papá es veterinario! -dijo muy contrariado el niño.
Pedro se marchó muy triste al cole aquel día. Su mamá también se quedó muy triste pensando en lo mucho que iban a echar de menos a Lanas . Pero, de repente se acordó de los gusanos de seda de Marta y fue en busca de la caja donde la niña los guardaba. Marta es la hermana mayor de Pedro, una chica muy estudiosa, gran aficionada a los animales y la naturaleza, también quiere ser veterinaria como su papá.
Cuando los dos hermanos volvieron del cole por la tarde, la mamá les tenía reservada una sorpresa.
-¡Marta! ¡Pedro!, venid a ver esto...¡los gusanos de seda se han convertido en mariposas!
-A ver, a ver...¡sííí! -Marta estaba entusiasmada.
Marta le explicó a su hermano que los gusanos se quedaban como dormidos dentro de un capullo y, después de veinte días, salían convertidos en mariposas. Estas mariposas vivían muy pocos días, los necesarios para poner los huevos de los que saldrían nuevos gusanos, y nadie se ponía triste por ello. Así era el ciclo de la vida.
-¿Lo ves, Pedro? No hay que estar triste porque se vaya Lanas . Ya es tan viejito que no puede ver, ni jugar. Papá lo cuidará en la granja.
Pedro comprendió que aquello era lo mejor para su amigo, pero todos los días, cuando volvía del colegio, se acordaba de él y no podía evitar ponerse un poquitín triste.
Un sábado Marta madrugó mucho y se fue con su papá a la granja. Cuando volvió traía en brazos un cachorrito asustado.
-¡Pedro!, tengo algo que te va a gustar...
Pedro se acercó boquiabierto, acarició al animalito y sintió como temblaba.
-No te asustes, mimoso, si te vamos a querer mucho...
 
 
 
EL TREN DE LA PAZ

AMISTAD, RESPETO
Era domingo por la mañana, el día estaba fresco y el cielo despejado, por lo que el centro comercial estaba lleno de familias, recorriendo los pasillos.

Este lugar tiene un pequeño tren que te lleva a pasear y hace parada en las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. No usa rieles, por lo que al pasar debe tocar su campana, para que la gente le abra el paso mientras sus pasajeros saludan y se pierden en la distancia.

En la estación de la primavera puedes subirte al tren, solo esperas un poco y el tren aparece, generalmente llega a la Terminal haciendo "CHUUCHUU- PAZZZZZZZZ" CHUUCHUU-PAZZZZZZ" mientras se detiene totalmente.

El maquinista, se quita su gorra mientras espera a que suban los pasajeros y reiniciar así, su recorrido.
Un pequeño veía al maquinista con cara de - quiensabeque - por lo que el maquinista le dijo:
•  ¡Buenos días! ¿Deseas subir al tren?
•  Si, gracias. -dijo el niño y se sentó justo detrás de él. Sin resistir más el permanecer callado, con tantas preguntas rondando en su cabeza, el niño le pregunto al maquinista:
•  ¿Porque este tren es tan pequeño, si tuviera más vagones, podrían pasear más al mismo tiempo y más niños serian felices.
A lo que el maquinista respondió:
•  Este tren, se llama el tren de la paz, y puede ser tan largo como los niños del mundo deseen que sea.
•  ¿Como es eso? Pregunto el niño.
•  Se forma de convivencia. Cada que un niño convive en paz, un vagón se engancha a la maquina, el tamaño del tren de la paz crece, de acuerdo a las buenas acciones realizadas cada día en bien de la paz. Y continuó:
•  También puede ser tan veloz como los niños del mundo deseen que sea para poder llegar lo antes posible.
•  ¿Como es eso? Pregunto nuevamente el niño.
•  Funciona con armonía. Cada que un niño trabaja en armonía, la velocidad del tren de la paz aumenta. El maquinista se coloco su gorra y muy ceremoniosamente y pregunto al niño:
•  ¿Me muestra su pase de abordar por favor?
•  ¿Mi pase?, pues no, no tengo un pase. Dijo el niño.
•  Deberás entonces obtenerlo para poder iniciar el viaje.
El niño bajo del tren y se fue a su casa, pensando como obtendría un pase para abordar el tren. Al día siguiente, el niño se fue a la escuela y la maestra los puso a trabajar y coloco en la mesa una caja de figuritas, un poco de pegamento y una lata de crayones que todos debían compartir trabajando en armonía y ayuda mutua. Después salieron al recreo y jugaron entre todos con una pelota que la maestra les prestó. Convivieron y jugaron con respeto y buen trato. Al final de la semana, la maestra le dio a cada uno de los pequeños, una enorme estrella dorada que les pegó en la frente, por que todos habían trabajado y jugado conviviendo en armonía y habían sido buenos chicos.
Al siguiente fin de semana, el niño y su familia fueron nuevamente al centro comercial, llego donde el maquinista y le dijo, que estaba triste, pues no había conseguido un pase para subir al tren.
•  ¡Por supuesto que obtuviste un pase! Le dijo el maquinista.
•  ¿recuerdas aquella estrella dorada que la maestra puso en tu frente?, pues es la contraseña que me indica que el día de hoy agregaste un vagón de convivencia a la maquina y echaste leños de armonía a la caldera. El tren esta listo para partir contigo en él.
•  ¿A donde me llevará este tren? Pregunto muy emocionado el niño.
Se dirige hacia el país de la paz, respondió el maquinista. SI! Grito el niño. El deseaba conocer el país de la paz. ¡¡¡VAAAMOOONOOOS!!!! Grito el maquinista.
CHUUU- CHUU- PAZZZZZZ, CHUU - CHUUU- PAZZZZZ . Resonó el tren.
 
 
EL HONRADO LEÑADOR
Había una vez un pobre leñador que regresaba a su casa después de una jornada de duro trabajo. Al cruzar un puentecillo sobre el río, se le cayo el hacha al agua.
 
Entonces empezó a lamentarse tristemente: ¿Como me ganare el sustento ahora que no tengo hacha?
 
Al instante ¡oh, maravilla! Una bella ninfa aparecía sobre las aguas y dijo al leñador:
 
Espera, buen hombre: traeré tu hacha.
 
Se hundió en la corriente y poco después reaparecía con un hacha de oro entre las manos. El leñador dijo que aquella no era la suya. Por segunda vez se sumergió la ninfa, para reaparecer después con otra hacha de plata.
 
Tampoco es la mía dijo el afligido leñador.
 
Por tercera vez la ninfa busco bajo el agua. Al reaparecer llevaba un hacha de hierro.
 
¡Oh gracias, gracias! ¡Esa es la mía!
 
Pero, por tu honradez, yo te regalo las otras dos. Has preferido la pobreza a la mentira y te mereces un premio.
 
 
EL GRANJERO BONDADOSO
 
 
Un anciano rey tuvo que huir de su país asolado por la guerra. Sin escolta alguna, cansado y hambriento, llegó a una granja solitaria, en medio del país enemigo, donde solicitó asilo. A pesar de su aspecto andrajoso y sucio, el granjero se lo concedió de la mejor gana. No contento con ofrecer una opípara cena al caminante, le proporcionó un baño y ropa limpia, además de una confortable habitación para pasar la noche.
 
Y sucedió que, en medio de la oscuridad, el granjero escuchó una plegaria musitada en la habitación del desconocido y pudo distinguir sus palabras:
 
-Gracias, Señor, porque has dado a este pobre rey destronado el consuelo de hallar refugio. Te ruego ampares a este caritativo granjero y haz que no sea perseguido por haberme ayudado.
 
El generoso granjero preparó un espléndido desayuno para su huésped y cuando éste se marchaba, hasta le entregó una bolsa con monedas de oro para sus gastos.
 
Profundamente emocionado por tanta generosidad, el anciano monarca se prometió recompensar al hombre si algún día recobraba el trono.
 
Algunos meses después estaba de nuevo en su palacio y entonces hizo llamar al caritativo labriego, al que concedió un título de nobleza y colmó de honores. Además, fiando en la nobleza de sus sentimientos, le consultó en todos los asuntos delicados del reino.